25 feb 2018

...la superación

¿Sabes ese sentimiento de agobio que te corroe cada vez que estas estresado? 
¿La impotencia de saber que estas bloqueado?
¿O esa sensación de abatimiento cada vez que alguien te dice que no eres capaz de hacer eso que tanto quieres hacer?
¿Sabes esa desilusión y el disgusto al oír que no puedes hacer algo?
¿O ese sentimiento al creer que TÚ mismo no eres capaz de hacerlo?

Destrozada. 
Creo que esa es la palabra que puede describir cómo se puede sentir una persona al escuchar todo eso.

Pero este post no trata sobre qué sientes en esos momentos ni de sus similitudes. 
Trata sobre la superación.

Superación. 
¿No es una palabra maravillosa?

Superar tiene muchos significados. Y no consiste en pasar página. O al menos no solo en eso. 

En este caso consiste en luchar. 
En defenderse.
En levantarse una y otra vez cada vez que te caes.
O cada vez que te tiran.
En demostrar al mundo y a ti mismo que eres capaz de hacer cualquier cosa que te propongas.

Incluso de volar. 

Sí, sí. Has leído bien. Volar. ¿Quién es nadie para decirte que no puedes puedes volar? La ciencia ha demostrado que los humanos pueden surcar el cielo con los aviones, ¿no?

¿Por qué no eres capaz de hacer lo que tú quieres?

Superar tiene muchos significados.

Consiste en contestar Sí puedo cada vez que te digan lo contrario.
En reírte cada vez que te tiran, porque sabes que sus esfuerzos han sido en vano, ya que te volverás a levantar.
Y no solo eso. 
Si no que te levantarás más fuerte cada vez que caigas. 
Hasta que llegue el momento en que no necesites volver a levantarte.

Porque cuando vuelvas a estar en el suelo, nadie te habrá tirado.
Tampoco te habrás caído.

Te habrás sentado por tu propia cuenta al observar que, por fin, has conseguido eso que tanto anhelabas. 

Y desde el suelo, mirarás a todo el mundo, incluso a ti mismo, con una sonrisa en la cara, diciendo:

Lo conseguí. Fue duro. Pero lo conseguí.

                              Resultado de imagen de superacion personal

¿Y tú? ¿Eres de esos que luchan cada vez que se cae? :)

22 ene 2018

...los prejuicios

Sé lo que la gente piensa de mí.


Sé que la gente piensa que soy mimada por ser hija única.

Sé que la gente piensa que soy barriobajera por vivir en el sitio donde vivo. Pero también sé que piensan que soy pija por moverme por diferentes sitios céntricos.

Sé que la gente piensa que soy aburrida por anteponer mis obligaciones a mis deseos.

Sé que la gente piensa que soy débil, tanto por mi aspecto corporal como por mi mente. 

Creen que soy ingenua por ser joven.

Y que soy impaciente por querer tener todo lo antes posible.

Sé que la gente piensa que soy exigente con todos los que me rodean, pero más conmigo misma.

Sé que la gente piensa que soy cabezota por no dar mi brazo a torcer y por querer lograr todo lo que quiero a pesar de todo y de todos.

También piensan que soy egoísta por dejar de pensar tanto en ellos y empezar a preocuparme un poco por mí.

Piensan que soy seria por mantener la compostura ante chistes fáciles.

Y que soy ambiciosa por querer lograr todos mis propósitos.

Sé que la gente piensa que soy sensible por mostrar mis sentimientos en público.

También que soy borde, solo por tratarlos como se merecen.

Sé que la gente piensa que soy fantasiosa, solo por querer tener mi propia historia.

Sé que la gente piensa que soy tímida, solo por querer pasar desapercibida.

Y que soy estrecha, solo por no vestir con minifalda ni taconazos.

Sé que la gente piensa que soy rara, diferente, peculiar, extraña, variopinta, singular...


Y sí, es cierto. Puede que lo sea. 


Pero no puedes juzgarme si te basas en prejuicios. 

Debes conocerme en profundidad.



31 dic 2017

...el último día del año

Te despiertas.

Estás acostado en tu cama, con las sábanas de invierno tapándote hasta el cuello y hecho un ovillo con tu propio cuerpo. Las persianas de tu habitación están bajadas hasta tal punto que todavía parece de noche en tu habitación, pero sabes que es de día. El olor a comida de la cocina traspasa tu puerta y llega a tus fosas nasales de forma instantánea.


Comienzas a moverte lentamente a la par que emites sonidos de queja. Estás tan a gusto en la cama que desearías no levantarte nunca y permanecer envuelto entre las mantas de por vida. Pero sabes que no es posible. Hoy no es un día normal, no como cualquier otro. Hoy es el último día del año.


Te levantas de la cama y tras hacer unos pequeños estiramientos te diriges hacia la ventana. Alzas la persianas y compruebas que, efectivamente, ya hay luz solar en el exterior. 
De repente sientes un escalofrío. El suelo mojado de la calle evidencia que anoche al fin heló. Ya era hora. El calentamiento global está mostrando las primeras consecuencias de sus efectos.

Sales de la habitación abrazándote a ti mismo para darte calor. El frío de la calle te ha destemplado. Con el calorcito que hacía en tu cama...

Tus padres te saludan al entrar en la cocina. Ya están preparando la cena, a pesar de que queden más de doce horas para que llegue la gente. 
Tus hermanos están en el salón, viendo las noticias de la mañana. Están repasando las noticias más importantes del año. Mejora la economía, desciende el paro, nuevos ataques terroristas, la crisis catalana...

Pero a ti no te importa nada de eso. Ya estás lo suficientemente informado como para saber cuáles han sido las noticias del año. Hoy nada de informativos, nada de escuchar música en la radio. Tampoco nada de ver series ni películas por la televisión o el ordenador. Te mereces un día para ti.

Tras desayunar y vestirte, te despides de tu familia y sales de casa. No tienes un rumbo fijo. Solo vas a dar un paseo. No importa dónde. 

Al salir del portal, te encuentras con ese vecino que te regañó cuando montaste una fiesta en casa ese fin de semana que tus padres salieron. Pero hoy no te dice nada, te dedica una leve sonrisa y se despide con la mano. 

Sales y comienzas a caminar. No hay nadie en la calle. Ni una sola persona que saque a su perro a pasear o que de una vuelta con sus amigos. Pero no le das mucha importancia. Actualmente, la gente prefiere quedarse en su casa conectados a las redes sociales que interactuar con personas reales. 

Llegas al parque de tu barrio y tras adentrarte un poco, te sientas en un banco. Tampoco hay nadie en el parque. Ni siquiera el grupo de tu clase que se junta todos los días para jugar un partido de baloncesto.

Como antes dijiste, hoy nada de redes sociales, nada de televisión, ordenador o cualquier aparato electrónico que pueda desconectarte del mundo. Solo tú.

En unas horas estarás reunido con tu familia y volverán a repetirse las mismas preguntas de todos los años. ¿Qué tal? ¿Cómo van los estudios? ¿Ya tienes pareja?
Preguntas a las que ya respondiste en Nochebuena, pero que debes volver a responder por si acaso en una semana ha cambiado tu vida de forma mágica. 

Pero dejas de lado los pensamientos sobre tu familia. Recuerda, solo tú.

Antes de comenzar a plantearte sobre los propósitos de año nuevo, debes reflexionar sobre los que hiciste el 1 de enero. ¿Los has cumplido? 
No, definitivamente no.

Hacer la dieta se convirtió en segundo plano cuando viste los nuevos restaurantes que han puesto en tu barrio. Ir al gym quedó descartado en cuanto viste la primera tasa a pagar. Lo de mejorar en las notas se verá en junio. Y eso de ser mejor persona... Sigues trabajando en ello. O eso crees. 

Ya se ha echo tarde. Deberías volver a casa y echar una mano a tus padres con la comida. Sorprendentemente, cuando llegas ya está todo listo, solo falta que te sientes en la mesa.

La tarde se pasa bastante rápido y cuando quieres darte cuenta tienes que empezar a prepararte. Darte una ducha, vestirte, peinarte y terminar de arreglarte.
Entonces suena el timbre, justo a tiempo. Tus primos pequeños y tus tíos ya están aquí.

Besos, abrazos, "que mayor estás" y a la mesa. Todo listo para comenzar a cenar.

Entonces llega el momento. 23.55h.
Todos os levantáis corriendo a por las uvas y os ponéis delante de la televisión como si estuviesen retransmitiendo la final del Mundial del 2010. Tus tíos tienen que llamar la atención a los pequeños para que estén callados durante un par de minutos.

Y entonces comienzan los cuartos. Dos, tres, cuatro. AHORA.

Con los dos ojos mirando a la pantalla para no perderte ningún detalle comienzas a meterte uvas en la boca y a masticarlas lo más rápido que puedes sin ahogarte.

Diez, once, doce... "¡Feliz año"!, exclaman todos. Mientras terminas de masticar a duras penas, comienzas a dar besos a todos y a desearles feliz año con una leve sonrisa.

Descorchan el champán. Ha llegado el momento. Ahora tienes que pensar en los propósitos que quieres cumplir para ese año. Pero entonces te asaltan las dudas de si los cumplirás. Quieres hacerlo, pero no te ves capaz. Quizá con un poco de ayuda puedas conseguirlo. Debes ser positivo. El año acaba de empezar.

Levantáis las copas y entonces lo tienes claro. Este va a ser tu año. Vas a conseguir cumplir todos esos propósitos. Esta vez la vaguería no se entrometerá. Y si es necesario te pondrás a trabajar para irte de vacaciones con tus amigos o para apuntarte al gimnasio. Pero lo conseguirás. Solo es cuestión de esfuerzo y constancia.

-¡Feliz año!- desean todos chocando las copas entre sí.

¡Feliz año!, deseo yo!

30 nov 2017

...las relaciones tóxicas

Aunque no se conozca bien (o nada) la definición  de "relación tóxica", el adjetivo "tóxica" nos ayuda a ver que no se trata de algo especialmente bueno.

Según expertos, una relación tóxica es "aquella en la cual una de las dos personas sufre mucho más de lo que experimentan por estar juntos, independientemente del ámbito en el que tenga lugar (de pareja, familiar, de amistad, laboral, etc.)."


Conociendo ahora la definición, serán muchas las personas que asegurarán no tener ningún tipo de "relación tóxica" con nadie, ¿pero estamos completamente seguros?


¿Qué hay del familiar que critica todos tus actos sin darte explicaciones de por qué piensa lo contrario a ti?

¿Y qué pasa con ese amigo petardo con el que, da igual lo que hagas, te va a hacer sentir mal?
O el ejemplo más común: ese/a novio/a que no para de controlar tus palabras, mensajes, actos, gestos, vida...

Todas ellas relaciones tóxicas en mayor o menos medida. Todas ellas relaciones que te hacen replantear cuestiones a cada momento. Todas ellas, relaciones que DEBES cortar.


Cortar una relación tóxica puede ser comparado a cortar una relación de pareja (hay casos en los que es lo mismo), pero sin duda es lo mejor que puedes hacer. Y no solo por tu propio bien, sino por tu entorno.


Antes de nada, tienes que cuestionarte el tipo de relación que tienes con esa persona:
¿Es familiar o pertenece a otro sector de tu vida?
¿Hace cuánto conoces a esa persona?
¿Cada cuánto hablas con ella?
¿Qué te aporta vuestra relación a tu vida?
 ¿Cómo te hace sentir?

Sinceramente, os diría que las preguntas más importantes son las dos últimas (no están puestas en un orden aleatorio). Pero debes reflexionar seriamente sobre ello para llegar a una conclusión.


¿Qué te aporta vuestra relación? ¿Te da disgustos? ¿Malas sorpresas? ¿Te aporta noches en vela o jornadas de llanto? ¿Has pasado horas, días o semanas pensando en esa persona con causa justificada? 


Y ahora, ¿cómo te hace sentir? ¿Eres feliz con vuestra relación? ¿Te hace sentir cómodo/a a cada momento? ¿Puedes afirmar que se trata de una relación donde ambos marcáis el ritmo? ¿Alguna vez te ha hecho sentir culpable por alguna cosa que no era importante?


Si has llegado hasta aquí y has contestado afirmativamente a las primeras preguntas y negativamente a las últimas, siento decirte que probablemente tengas una relación tóxica. 


Realmente no soy ninguna experta en el tema para afirmar este hecho. No tengo ningún título en sociología ni psicología. Ni tampoco tengo la intención de estudiarlo. Pero hablo desde la múltiple experiencia, que a veces es incluso mejor que lo primero.

Y precisamente por eso puedo decir que el primer paso para salir de una relación tóxica es asumir que existe. Al igual que los miedos.

A partir de aquí es aclarar tus ideas, reflexionar sobre esa persona, pero sobre todo, reflexionar sobre ti. ¿Qué necesidad tienes de soportar una relación que no hace más que darte quebraderos de cabeza? ¿Qué necesidad tienes de aguantar los desplantes, malas contestaciones o discusiones de otros?

Eres una persona totalmente libre para decidir aquellas personas con las que quieres compartir tu vida. Y si ellas no lo son, no hay que darle más vueltas al asunto. Ya llegarán otras que conformarán relaciones "sanas".

Y recuerda, solo tú puedes cortar esas cuerdas y comenzar a volar. 




Resultado de imagen de relaciones tóxicas

Y tú, ¿has cortado alguna relación tóxica?


12 oct 2017

...España y Cataluña

De todas la cosas que están pasando en el mundo (guerras, conflictos, asesinatos, violencia de género...), hay una cosa clara, y es que en España, desde hace meses, miramos nuestro propio ombligo. 
Y es normal. Al fin y al cabo es el lugar donde vivimos y donde observamos toda esa convulsión que hay. 

Los periódicos rellenan desde hace meses sus hojas con el mismo tema. Encendemos la televisión y ahí está, las veinticuatro horas del día. Ponemos la radio y tres cuartas de lo mismo. Sin duda, vivimos un momento importante para el país, histórico podría decirse. 

Pero por desgracia no es el mismo momento histórico que en el 86, cuando España entró en la Unión Europea. Al fin se veía la luz después de una época de decadencia en el país, donde una democracia, comenzaba a ver sus frutos.
Ni tampoco son los Juegos Olímpicos del 92, donde Barcelona era el foco para todos los países del mundo. 
Ni tampoco la Exposición Universal de Sevilla, en el mismo año, donde se pudo ver lo maravillosa que era la ciudad andaluza delante de todo el mundo.
O la celebración del Mundial en el 2010, donde todos los españoles gritamos de felicidad al unísono el gol de un joven manchego. 

En esa época todo era bonito. Unidad y fraternidad eran dos características que definían el país. Veníamos de una época difícil, y todos los españoles dejaban de lado sus diferencias y se juntaban para celebrar lo que fuese. Daba igual si eras gallego, canario, leonés, vasco o catalán. A todos nos unía algo. 

Y sin embargo ahora, vemos cómo ese país que parecía estar tan unido se desquebraja a pedazos. Donde los nacionalismos y los regionalismos han resurgido y han conseguido algo increíble. Que se viva un momento realmente triste.

Pero lo triste no es solo ver cómo un país entero se divide.
Lo triste es ver cómo familias enteras se alejan. Cómo amigos de toda la vida dejan de hablarse por discrepar en opiniones. Cómo el fútbol ha dejado de ser un mero espectáculo para convertirse en una ideología.
Lo triste es ver la violencia que se da constantemente en las calles y no poder hacer nada para evitarlo.
Lo triste es ver cómo los ciudadanos han dejado de serlo para convertirse en simples marionetas de los políticos, y ver cómo a pesar de la evolución humana, la ley del más fuerte sigue dominando la batalla. 
Lo triste es ver cómo se dan caso de marginación  por ideales opuestos a los propios. Cómo niños, adolescentes y jóvenes ven con temor su futuro porque "no se sabe lo que va a pasar". 

Lo triste es ver como a pesar de toda la historia de España, de todos los conflictos que se han vivido, de todos los atentados que se han sufrido, de todas las victorias que hemos celebrado sin atender a nuestra ciudad de nacimiento... Lo triste es que a pesar de haber superado todo eso, no seamos capaces de sentarnos en una sala, a hablar detenidamente sobre el tema como personas civilizadas del siglo XXI.

                                Resultado de imagen de banderas de españa y comunidades

28 sept 2017

...la timidez



Por mucho que la gente lo niegue o rebata, todos guardamos un rinconcito de timidez en nuestro cuerpo. 
Timidez ante una persona, ante una conversación... Ante múltiples situaciones que crees no poder afrontar por culpa de ese sentimiento... 
¿Pero qué es en verdad la timidez? Y lo más importante, ¿se puede vencer?

La timidez es una emoción de inseguridad o vergüenza que una persona experimenta y que le impide hacer una serie de acciones, como por ejemplo, entablar una conversación con alguien. 

Hasta aquí, la parte teórica. Porque todos aquellos que son tímidos saben de primera mano que la timidez es algo mucho más que una simple definición. 

La timidez no queda en no poder hacer algo. Va más allá. Lo que la RAE no recoge es el sentimiento de reproche contigo mismo por no hacer algo. O la desconfianza que transmites a los demás. O la angustia que sientes cuando quieres hacer algo pero esa maldita timidez tuya no te lo permite. 

Como he dicho anteriormente, todo el mundo es tímido, en mayor o menor medida, pero todos pasamos por esa situación donde te tienes que enfrentar tú solo a cosas, personas o situaciones que te hacen sentir incómodo. ¿Y entonces? ¿Qué haces?


Muchos ven la timidez como algo negativo, cuando no lo es. O al menos no lo es del todo. Sí que es cierto que la timidez te quita alas. Te impide hacer cosas que quieres hacer, o acercarte a personas a la que querrías conocer. 

También es cierto que por esta razón, una persona puede quedarse aislada del mundo, pero si lleváis tiempo en este blog, sabéis que los momentos de soledad y de reflexión propio, no vienen nunca mal. 

Siendo sinceros, quitarse la timidez no es fácil. Lleva tiempo, mucho tiempo. Años incluso... Y esto lo escribe alguien que desde muy pequeña ha sido muy tímida. Y para ser realistas, lo sigue siendo, aunque en menor medida. 

Pero esto no es una carrera. Cada persona tiene su propio ritmo e intenta vencer la timidez como puede. Ya sea apuntándose a grupos de teatro, de baile o canto. O simplemente juntándose con un par de amigos con los que se sienta a gusto y pueda hablar de lo que sea. Pequeños granos de arena que van convirtiéndose poco a poco en una montaña.

Pero hay gente que no quiere dejar de ser tímido. Y tampoco es malo. Es una elección propia que cada uno debe afrontar como mejor pueda. 


Yo no puedo deciros lo que debéis hacer o no. Es algo que vosotros tenéis que ver por vosotros mismos. Pero me voy a permitir el lujo de daros un consejo. Va en relación al tema que estamos tratando, pero se puede aplicar a prácticamente todo. Y este es muy básico:

Simplemente, HACED LO QUE VOSOTROS QUERÁIS.

Que nadie os diga lo que tenéis que hacer ni cómo hacerlo. Que nadie os diga dónde tenéis que ir ni con quien relacionaros. Pero sobre todo, que nadie os intente cambiar. 

Sois como sois, y exceptuando que vosotros queráis mejorar algo de vuestro comportamiento, en este caso la timidez, no tenéis por qué hacer caso de lo que digan los demás. 

TU vida, TUS decisiones. Tan simple como eso. 


                                            Resultado de imagen de timidez


Y vosotros, ¿cómo sois de tímidos? :)

29 ago 2017

...nuevas etapas

Los principios suelen ser duros. Sobre todo cuando te enfrentas a ellos sol@. Y da igual la edad que tengas, porque siempre va a existir ese miedo. 

A medida que vas creciendo y vas superando etapas, te cuestionas la mejor forma de comenzar la nueva que te espera. Pero por mucha experiencia que tengas, nunca nada se repite de la misma forma, y es por eso por lo que las nuevas etapas asustan un poco.


De pronto sales de tu zona de confort y vas a parar a lugar que desconoces. Un lugar frío para ti porque nunca has conocido, y comienzas a sentir pequeñas mariposas en el estómago. Quién sabe si de emoción o de terror.


Al principio te sientes con miedo, asustado de saber cómo será todo y preguntándote a cada instante si eso es lo que debes hacer. "¿Debo estar aquí?" "¿Esto es lo que quiero hacer?" "¿Seré feliz con aquí?"

Las dudas y las inseguridades comenzarán a recubrirte el cuerpo y sobre todo, la mente. Pero debes recordar, que no es la primera vez que lo haces. 

Aunque no seas consciente de ello, tuviste una primera etapa. Ya sea en infantil o en primero de primaria, pero la tuviste. Esa fue la primera vez que saliste de tu pequeño mundo para ir al mundo exterior. 

Sé perfectamente que no es lo mismo. Hiciste amigos porque eráis críos y porque tu madre y tu padre te obligaron a ese sitio tan horrible llamado colegio, pero precisamente por eso las nuevas etapas deben ser más agradables para ti.


Has crecido, has desarrollado una personalidad, y lo más importante de todo, has elegido por ti mismo el camino.

Es cierto que los primeros días serán duros, pero conocerás nuevos lugares, nuevas personas y nuevas experiencias que te acompañarán durante ese camino.

Y eso es lo que realmente vale la pena. Que empiezas solo, pero acabas rodeado de nuevas experiencias. 





Y tú, ¿a qué nueva etapa te enfrentas? :)